Corazón Roto - Música Nueva
La música ha estado atada de una forma inexorable a mis sentimientos, me transporta a los lugares más profundos de mi psique ¿Qué que, quieren que use alma en vez de psique? Va ps, hagámoslo más romántico. La música transporta a la Sia a los lugares más profundos de su alma. Cosa dura. No tener control de la música que oigo me puede llevar a lugares diversos, a veces bellezas que me llevan a sentir una sonrisa, esperanzas renovadas o ganas de comerme al mundo, si me descuido, puede revivir heridas guardadas en el cajón de cosas para olvidar en mi cerebrito (ah cerebrito más traicionero), en ese caso, siento los sentimientos bajar del cerebro a mi estómago, del mi estomago a los ojos, y zas se pone a llorar la Sia. Aun recuerdo las lágrimas frías secándose en mi rostro mientras baliabamos en un concierto con la mejor amiga de mi crush cuando mi crush del colegio consiguió novio oyendo a Alaska y Dinaram y slesa sensación de que todo iba a estar bien.
La música siempre me ha hecho ruido en mi cabeza. No tanto de las canciones que oigo en mi ambiente, sino la que por alquimia misteriosa aparece como algo nuevo, algo que nunca nadie ha oído. Supongo que todes tenemos música propia en nuestra cabeza. Melodías inventadas de canciones medio recordadas que tarareamos cuando hacemos labores de casa o cosas repetitivas o las canciones que les cantamos a bebes o mascotas cuando las vemos. ¿Que? ¿No todes les cantan canciones a sus hijes o mascotas cuando les ven? Que hueva son.
Estaba entre la niñez y la adolescencia en mi vida cuando la música dejo de ser ruido y comenzó a hacerme sentido y eso conlleva una responsabilidad. Llevar esa música a que sea oída y amada o detestada por cuantas personas la puedan oír. ¡Sorpresa, Sia resulto siendo música también! Desde que entendí esto estuve tratando de reclutar personas a mi proyecto de hacer que el Punk sucediera en Guatemala. Luego de muchos conciertos pequeños, hacer una grabación con la banda y de ser teloneros de a la banda más grande de Guatemala de los 90s sentí que ya habíamos tocado tope en lo que podía hacer. El punk no iba a suceder en Guate y Sia decidió colgar su bajo y dedicarse a hacer que la arquitectura brutalista sucediera de nuevo en Guatemala. Pero antes de que pudiera pasar eso, encontré a una persona con la cual logramos establecer una visión coherente, no era punk, era su prima, ¿tengo que salir del closet con esto también?, mejor termino la historia y ustedes pueden adivinar la banda. ¿Mi tarea en esta visión? Reclutar a los músicos que nos permitirían llevarla a cabo. Los encontramos… Bautizamos la banda, consultamos los astros, estudiamos la música, practicamos, los dedos sangraron, las guitarras lloraron, metimos corazón, cerebro y alma. De alguna forma ellos fueron mi primer amor verdadero, camaradería, amistad, sueños compartidos. Nuestra música gusto, sonó en la radio, nuestros conciertos llenos a tope, grabamos EL disco, viajamos por todo el país, volvimos a abrirles a la banda mas grande de Guatemala, éramos 15,000 personas saltando y bailando al unísono. .
¿Por cierto, ya adivinaron cuál fue la banda que cree? ¿No les importa? Que hueva son.
Seguido a esto, vino el cansancio, los celos, las discusiones, ¿a dónde vamos?, ¿cómo vamos a llegar?, las decepciones, las peleas, el final. Me expulsaron de mi banda, registraron el nombre que cree, todas mis ideas dejaron de ser mías, me reemplazaron por alguien más, alguien “más compatible”
Me rompieron el corazón. Solo se puede amar una vez de ésta forma
La música había terminado para mí. Lo peor es que nuestra música sonaba por todos lados, lo digo literalmente, no como una metáfora, la gente aun me reconocía, me preguntaban por ellos. El precio de la fama. Sonríes con dignidad por el día, lloras inconsolablemente por la noche, a veces por el coraje, a veces por la tristeza. Nunca volví a retomar mi instrumento. Mi corazón estaba roto más allá de cualquier forma de poder explicar lo que pasaba y mucho menos enmendarlo.
Una noche, después de mucho alcohol y mucha furia, tome toda la música que escuchaba y la tire a la basura, literalmente todo. Porque en ese entonces teníamos música en formatos físicos (Gandalf, estuve ahí hace 3,000 años). Todos lo que había oído, todo lo que me había formado, todo lo que mi corazón guardaba con amor. Di un giro de 180 grados, ritmos que no conocía, voces que hablaban de otras cosas que nunca me importaron
Así aprendí a sanar mi corazón roto, con música nueva que no se parecía a nada que había oído anteriormente. Fue un viaje incomodo, pero necesario. Aún recuerdo cuando esa primera canción encajó y pude respirar de nuevo, sentía tanta libertad, ya no pertenencia a ellos, jamás pertenecería a ellos. ¿Cuál era la canción? No la recuerdo. No importa, también la reemplace cuando mi corazón se rompió de nuevo.
Mi corazón ha sido roto en múltiples ocasiones, es más, se acaba de romper y yo volví a romper con todo, la música que escuche contigo, no la volveré a escuchar. Comienzo de muevo, escucho lo nuevo, lo escucho nuevamente, canto y bailo hasta que no queden evidencias de ti, le rompiste el corazón a la Sia, Sia debe de seguir adelante.
Vamos a ver que genero de música la Sia odia más que a ti, tal vez llego la hora de escuchar Nueva Trova. ¿Silvio Rodríguez?
Nah, tampoco es para tanto.

Comments
Post a Comment