Crusheando con un chico
Eran las vacaciones de segundo básico y para entonces tenía la idea de que mis conflictos de identidad de género se habían resuelto, o por lo menos, iba a tratar de ser un chico costara lo que costara.
Básquetbol, pesas, artes marciales, metal pesado, calabozos y dragones, interesarme por las supermodelos, etc. Todas las idioteces que se me ocurrieron que me podrían poner en el camino a la hetero-cis-normalidad de cualquier adolescente de los 90s y así ganarme inconscientemente el manto sagrado protector de los privilegios de clase y género que correspondían a la nueva versión de mi.
El año nuevo en el colegio era prometedor, llegue con unos músculos principiantes, un buen corte de cabello y la altura que me situaría por años en el top 5 de la clase. Mi standing social había mejorado con el grupo popular durante las vacaciones, fui invitado a las primeras fiestas donde mantuve un aura misteriosa que realmente era la forma de esconder mi ansiedad y torpeza. En ese año los mayores de la clase tendrían su licencia y con eso mayor libertad de nuestros padres.
El año comenzó y todo cool, con los amigos hablábamos del metal, jugábamos básquet, seguíamos a los hombres con cuerpos de He-Man en las competencias de Mr. Olimpia, idolatrábamos a Arnold, hablábamos de que chicas nos gustaban para luego conversar con ellas, sin revelar lo que sentíamos. Me había preparado bien. Ese año sucederían las primeras borracheras y se harían las primeras parejas dentro y fuera del colegio.
Tenía dos mejores amigos y los tres comenzamos el año inseparables. Todo bien hasta el último trimestre del año.
Ese año entró él, venía de otro colegio, había sido expulsado y los papás seguramente conocían a alguien en la administración del colegio que les haría el favor. Rubio, de ojos verdes, altura arriba del promedio, hablaba alemán, tenía un maletín que a todos los bolsontenientes nos pareció divertido, lo separaba del grupo, lo hacía especial.
Le di la bienvenida en el recreo, hablamos del metal, él prefería el fútbol, estaba emocionado por el mundial, vivía cerca de mi casa. Nadie del grado se iba en mi bus, solo mi mejor amiga que no era mi amiga en el colegio. Cuando subí, él estaba en el último asiento con los pies en el asiento de enfrente.
-Vámonos juntos.
Pronto éramos inseparables. De pronto yo era un hincha de Alemania colados en el club Alemán. Los adultos nos regalan cervezas cada vez que llegamos a brindar a cada mesa.
Los Bulls de Chicago de Jordan perdiendo las últimas semifinales antes de volverse una leyenda y el detestable compañero de la clase se burla de nosotros porque su equipo son los campeones Pistons de Detroit.
No tengo puta idea de contabilidad, me la voy a echar. No te preocupes, te sentás atrás de mi y cambiamos los exámenes.
Hablando en el bus te quedas dormido, tu cabeza descansa en mi hombro. Siento mariposas en el estómago. Te juego una broma haciéndote cariñito en el pelo hasta que te despiertas. ¿Qué me estas haciendo?, ¡No seas hueco! Todos en el bus nos ríe con nosotros.
¿Qué comemos?
Los papás de un amigo están fuera del país. ¡Fiesta de fin de año! El reto, un litro de vodka en una hora. Vasos conmemorativos de las tortugas ninja de Burger King. No recordamos el resto de la noche, no morimos de suerte. Amanecimos en el patio abrazados. No tengo pantalones. Cuando te das cuenta pegas un brinco del susto. ¡Me vomitaste mi camiseta de Metallica, cerote! Anda a mirarte en el espejo. Hay un camino de tu boca a la mancha en la camiseta.
Para las vacaciones, mi amiga que no es mi amiga en el colegio vuelve a serlo, Me pregunta por él. Juntémonos los tres. En mi casa se conocen mejor. En mi casa se besan por primera vez. ¿Qué te pasa? No quiero que las cosas cambien. Para el otro año ya había cambiado todo. Tus papas encuentran mi nombre y el tuyo en un corazón rayado en el portón por los chicos del barrio como burla a nuestra amistad. No tenemos tantos permisos para vernos.
Comienza el nuevo año, mi amiga que no es mi amiga en el colegio se sienta en el bus contigo. Oigo mi discman. Algo me molesta. Con los años entendería mis celos. En una fiesta te besas con otra chica. Eres infiel y yo un traicionero. Te veo después del fin de semana y ya no me hablas. Retomo mi amistad con mis otros dos mejores amigos. Somos inseparables los tres. Oigan, creo que soy gay. No lo sos. ¿Cómo lo sabes? Por que si me saco la verga acá mismo no me la chuparías. Tienes razón, me das asco. Nos reímos todos. Si fueras de todas formas no importa. Igual te queremos.
A los meses tendríamos auto y no volveríamos a juntarnos en el bus. Seguimos siendo amigos, pero de lejos. Pasa un año. Pasa la universidad. Nos volvemos a juntar. Seguimos siendo amigos, pero adultos. Pasan más años. Uno de mis otros Mejores amigos muere. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Siento que me voy a matar si no comienzo a ser quien soy realmente. Te llamo varias veces para juntarnos y contarte cara a cara. Nunca puedes. Luego me enteraría que alguien me sacó del closet enviando correos hacia toda la gente que me conoce, los demás se enteran de segunda mano. Me estabas evitando.
Antes de la pandemia coincidimos para el cumpleaños de un amigo del colegio. Te confronto. ¿Cuál es tu problema conmigo? Es por una razón moral. Has encontrado a Dios. Las lágrimas caen por mis ojos, no termino la conversación y voy al baño a llorar. Mi cel. se llena de mensajes. Regreso a la fiesta. Me habla mi otro mejor amigo. Mis amigas me abrazan. Vos ya sabías que habría gente que te iba a rechazar por esto. ¿Qué te importa lo que piensa el tarado éste?
No se si entenderían si se los explico, siempre duele el rechazo de tu primer crush.
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