6 meses de trans





Llevaba unos 6 meses de hormonas y después de negarlo durante semanas era un hecho que ya no aguantaba como me tallaban los pantalones de hombre. Me apretaban donde no debían y se sentían flojos en lugares raros.

En ese momento, tenía un «Plan Estratégico de Transición™»: Vestirme unisex, seguir mi régimen diario de hormonas, dejarme crecer el pelo, practicar mi voz, mejorar mis movimientos, no transicionar socialmente hasta que al menos ¾ de la gente con que interactuara me comenzara a confundir por una mujer cis.

La solución la encontré en la Mega Paca: un par de skinny jeans. Unisex (jajaja que ingenua), usados en ese momento por todo el mundo, no me delatarían como una bebé trans.

En ese entonces trabajaba en un call center donde tenía el bello y muy masculino apodo de Mister F. por que nunca había trabajado en un call center, ser de las personas mas viejas y mi rendimiento que estaba abajo del promedio. Como es de imaginarse, siguiendo mi «P.E.T™» , todavía me desenvolvía socialmente como hombre. Un hombre con jeans de mujer, pero aun así un hombre...bueno, un hombre un tanto afeminado, la verdad es que ya me habían llamado «marica, hueco y maricón» un par de veces distintos hombres (no puedo asegurar que fueran el mismo) que iban de pasajeros en algun auto mientras yo caminaba por la calle. Además  tuve la experiencia de un ayudante de camioneta que me andaba chuleando por detrás que me comenzó a tirar piedras cuando me identifico como hombre, lo que me lleva a preguntarme si los brochas tienen una caja especial donde guardan piedras para tirarle a sus enemigos.

Bueno estoy divagando de la historia que trato de contar. El punto es que estaba en el trabajo, me desenvolvía como hombre y en ese momento me dieron unas ganas terribles de orinar

Antes de continuar con la historia, debo explicar que parte del régimen de hormonas que usamos la mayoría de mujeres trans en Guatemala incluye tomar un bloqueador de testosterona que se llama «espironolactona», que coincidentemente, es un diurético. Este diurético te mantiene con una sed terrible todo el día, tipo que necesitas 4 litros de agua, y como resultado, un constante deseo de orinar. Pero por estar bebiendo agua todo el día, el orín es sumamente diluido, sin olor y transparente.

Entre corriendo en el baño de hombres estrenando mis skinny jeans de mujer frente a un mingitorio sin haber considerado que el corte, talla y la posición del zipper de unos jeans de mujer son TOTALMENTE distintos a los de un hombre, además de contar con bolsas que no son adecuadas para guardar absolutamente nada. Así que bajo el zipper y el resultado es un desastre líquido: la pared, el pantalón, la camisa y la ropa interior.

Después de secarme le escribí a mi mejor amiga gringa que también es trans peto que ya había transicionado socialmente quejándome del evento desafortunado por el cual había pasado

-Oh honey, why do you make your life so difficult? Of course that was going to happen. You have to sit down to pee, you're a woman.

Siempre que hablo con ella me siento validada en mí feminidad, aunque bromee conmigo sobre mis errores.

¿Se dieron cuenta que alegue sobre los pantalones de mujer y sus bolsas que no sirven para absolutamente nada?

Bueno, en mi segundo viaje al baño del día, tal como lo sugirió mi amiga. Me bajé el pantalón y entonces, mi celular guardado en ¾ partes de la bolsa de atras del pantalón no aguantó la presión de bajarlo por mis nalgas planas y saltó directamente al inodoro.

Estuve contemplando sacarlo del agua o dejar que muriera una muerte digna. En fin, tomando en cuenta mi desastre anterior y en un acto totalmente desagradable que no lo recomiendo a nadie, lo saque usando la mínima cantidad de dedos, lo sequé, hice mis asuntos, lo deje envuelto en papel en el locker del call center, lo deje en una bolsa de arroz por la noche y nunca volvió a encender.

Adiós valiente celular que se sacrifico para obtener el conocimiento de que las bolsas de pantalones de mujer no sirven de nada y el cual tenía el registro de todas las fotos de mi vida de un año pre transición hasta ese día. Nunca podré hacer el collage tan popular entre las mujeres trans donde sacan el selfie del primer día de usar hormonas contrastándola con una foto del presente.

En la noche le chatee a mi amiga gringa:
-oh honey, why do you have to make your life so difficult? You're a woman, you need a purse.

¿Qué le pasa a mi amiga? ella no entiende que las bolsas no están incluidas en mi «Plan Estratégico de Transición™». Talvez no es tan perfecto como lo había creído cuando lo diseñé.

Por los pocos pasos que había dado en mi transición en el mundo real, mi vida en línea era un lugar seguro donde podía desenvolverme plenamente como mujer trans, tenía un blog en donde daba consejos a otras chicas trans que estaban comenzando, tipo hormonas y los peligros de usar jeans de mujeres.

Fue así como conocí en línea a una chica que iba más avanzada que yo en su transición, hablamos un par de veces y quedamos en juntarnos con a tomar un café, esto de implicaba presentarme como mujer socialmente lo que implicaba romper con mi «Plan Estratégico de Transición™»

Después de arreglarme y luego de varios tutoriales de maquillaje natural y arreglarme el pelo en YouTube, llegue a la realización de que no m iba el look de pelo corto. Así que saqué mi confiable peluca (comprada cuando aun me presentaba turbo-varonilmente en el salón Schumann localizado en ese entonces en la zona 10, explicándole a una vendedora que fingía atención a mi historia de mi hermana gemela que sufría de alopecia y extrañaba su pelo de un largo mediano-largo color café claro no.8b) con la cual me sentía mas segura pero con la cual tuve que cambiar todo mi look, pues, porque con pelo largo soy una persona distinta.

 Aproveché a practicar mi voz narrando el paso a paso mi viaje en el tráfico de la ciudad que requiere de dos 2 horas para llegar de cualquier punto "A" a cualquier punto "B" en la ciudad del futuro. Pronto estaba agradeciéndole al guardia del ingreso al parqueo por darme el tiquete y llamarme con el muy guatemalteco apelativo de «seño», usado cuando no se está segura de la edad o estatus matrimonial de una mujer.

Total con toda mi preparación estaba temblando de los nervios. Demasiado. Respire profundamente, tome mi bolsa, me baje el vestido y me puse lentes oscuros para evitar ver a las personas. Y ahí estaban con mis 1.81 metros de altura, destruyendo mi «Plan Estratégico de Transición™», caminando en un centro comercial llamando toda la atención del universo al usar lentes oscuros a las 4 de la tarde.

Nos reconocimos al instante.  Ella destilaba seguridad en si misma viéndose tan cómoda en su cuerpo y sus movimientos. Total opuesto de mí, que temblaba de los nervios y mi voz que por más práctica se quebraba en una situación en que interaccionaba con otro ser humano. «Si quieres pido por ti». Solo pude responder con una sonrisa torpe por temor a seguir regándola. Hablamos toda la tarde, intercambiamos nuestras experiencias, encontramos todas las cosas que teníamos en común y mientras pasó el tiempo encontré que entre mas confiada me sentía me venía naturalmente ser la mujer que soy.

Era hora de hacer un nuevo plan estratégico.

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