Hay días



Hay días

La disforia de género es un contrincante tenaz. Te acompaña siempre como una sombra invisible. A veces cuando pasa algo fuerte, como una interacción en donde alguien queriendo o sin querer te trata con el pronombre o artículo que no coincide con tu género es cuando sus efectos son mas obvios. Una voz que te critica toda. Que tanto aparentas quien quieres ser, te criticas de pies a cabeza, los pies grandes, tus caderas pequeñas, tu cintura masculina, el ancho de tus hombros tus huesos orbitales, tu linea de pelo, tu tono de voz, la relación entre tu dedo índice y tu dedo anular. Es implacable y ensordecedora. Transicionar ayuda, el volumen de la disforia baja. Hay días buenos. Hay días que no hay disforia, hay dias que hay euforia. Te talla un vestido magnificamente, te ves en el espejo y te sorprende ver la mujer que te ve de vuelta. Son buenos días.

Hay días que ves una foto y la disforia te susurra. Pasa una semana en que por el trabajo tienes que mantener el aspecto masculino y la disforia te cuestiona, ¿que estás haciendo? ¿Es esta versión de tí la verdadera persona que eres? A veces invade tu vida onírica, tus temores se realizan en tus sueños, vividos y a todo color, y al otro día sientes una molestia, que te acompaña todo el día.

Tienes una interacción fuerte, te sientes atacada, total sientes que tienes todo en contra. Pasa la interacción. Luego el tránsito interminable para llegar a casa. Estas segura. Puedes llorar. La lluvia ahoga tu llanto. Te sientes vencida.

La luz del sol te despierta. Sientes los ojos hinchados..

Tomas una ducha, ves tu cuerpo desnudo en el espejo, piensas que vas por buen camino.

Hoy es un buen día.

Hay días

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