La muerte, la amiga y el Clóset
Era lo más cercano a un funeral y una despedida que tendrían. Su muerte fue tan inesperada y tan brutal que cada quien hizo lo que pudo. Eran un grupo de amigos y amigas se conocían desde hace más de 30 años. Uno de ellos habían organizado una misa. Cuando hablo con su hermana se rio de la idea de una misa católica, el estaba de acuerdo.
El dia de su muerte había llegado a la casa tarde, su celular se había quedado en la casa. Cuando lo vió, encontró 10 llamadas perdidas desde Estados Unidos. Sintió que se le revolvía el estómago. No quería llamar, ya sabía la razón. La voz del otro lado del teléfono le dió detalles. ataque masivo al corazón, cocinando frente a sus hijos, una amiga había tratado de hacer resucitación cardiopulmonar. colgó el teléfono. no sintió tristeza, sintió culpa. prendió la computadora vió los cinco mensajes que no le había contestado. Cerote. Vos cerote. ¿Cómo estás vos cerote? Contestá cerota. Vas a ver si no me contestas cerota.
cuando aún estaba vivo no tenía ni las ganas ni las fuerzas de contestarle, estaba confundido, estaba comprendiendo al fin algo de él mismo que nunca había podido decirle a nadie. El costo de ésto en su cabeza era extremo, perdería a su esposa, a su hija, su trabajo, sus amigos y amigas. Todo lo que había construído en 30 años...de alguna forma una cárcel para evitar justamente que ésto sucediera.
El era la primera persona a la que había pensado decirle. recordó la vez que estuvo a punto de decirle. Desde que eran adolescentes tenían un juego homoerótico de palabras, era divertidamente peligroso jugar con la heterosexualidad, nunca había pasado a nada y no estaba basado en algún entendimiento de la cultura gay, era un juego adolescente y estúpido para ver quien era mas hueco, porque claro, todos los hombres heterosexuales tienen su lado secreto homosexual. Cada quien daba argumentos y trataba de burlar al otro para que aceptara que era gay y que deseaba el pene. Todos los de la clase lo habían jugado en distintos niveles de comodidad, pero a su conocimiento solo ellos dos lo seguían hasta las vísperas de los 40. El juego había encontrado una segunda vida con las redes sociales y los mensajes personales, ahora que se escribían más de lo que se veían era más divertido y mordaz, los mensajes cibernéticos se prestaban a más confusiones, malos entendidos y las publicaciones que se hacían a medios sociales públicos no podían ser borradas más que por mutuo acuerdo o si alcanzaban tal notoriedad que amenazaba destruir sus frágiles velos patriarcales de hombre heterosexual con el que habían sido investidos el dia que nacieron, que les confería sus privilegios de género y de clase. Su amigo no sabía que él ya había estado con dos hombres antes, y entre las cosas que él había descubierto eran que él tenía un conocimiento especial del deseo y que era sumamente hábil con ellos. La otra cosa que había descubierto, es que no le gustaba en nada los hombres, lo que le agregaba un grado extra de confusión. Entre las permutaciones del juego que tenian, la mas nueva era involucrar a un columnista abiertamente gay al que troleaban por medios sociales para que, según él, creyera que los dos tenían una relación homosexual secreta y que deseara un “hate fuck” con alguno de ellos.
En medio de éste proyecto, él le había expresado a su amigo dudas de algo de sexo y género y su amigo seriamente le había explicado que debido a su edad estaba, sufriendo una “crisis hormonal” y que todo iba a estar bien si utilizaba parches de testosterona. el juego había terminado, nunca lo volverían a jugar. El bloqueo al columnista ese día, el juego era demasiado peligroso.
La palabra “cerota” estaba a la par de la foto de su amigo en la pantalla. Le envió un último mensaje.
“si estás chingando cerote vas a ver”. Siempre que abriría su Gmail aparecía la foto de su amigo entre sus contactos. su mensaje jamás sería respondido.
Tenía que escribir de primero a sus 3 amores. Su amor platónico profesional, su ex comprometida, su ex ex comprometida. Su ex esposa ya sabía, la hermana de su amigo le había contado ya.
Llamo a todas por skype, todas lloraron, trató de ser lo más delicado posible, nadie lo había podido creer. Luego escribió una publicación en facebook. Había recibido una lluvia de llamadas. Todos querían más detalles, cómo que si ésto les pudiera dar respuestas o tranquilidad a algo tan terrible y final como la muerte. A uno se le ocurrió la misa, pero pensó prudente preguntar a la familia en estados unidos.
Los días pasaron y él sintió cada dia mas el peso de la ausencia de su mejor amigo y confidente. Su vida se estaba deshaciendo, su identidad, su matrimonio, su trabajo. Esto era inevitable y no tenía a quien contarle. Su terapeuta le dijo que tenía un desorden de la percepción de su cuerpo, “Desorden Dismórfico del Cuerpo”. Ese día se rapó el pelo y subió una foto al Facebook, todos le felicitaron por ser tan apuesto y guapo. En la noche se encerró en el baño y lloró.
La misa fue una misa cualquiera, no pudo notar diferencia alguna además de que el cura había leído de un papelito el nombre de su amigo, pausando para poder pronunciarlo correctamente.
El grupo de amigos más cercano decidió ir a un bar después. Esta si era la mejor forma de honrarlo. Cuando estaba en los últimos años del colegio la mamá del amigo tenía un bar y era el centro de reunión y de acción de todos para los fines de semana. Hablaron de el amigo, rieron y lloraron, a alguien se le ocurrió preguntarle si él no había sido el crítico mordaz de restaurantes de un blog que había cesado de publicar cuando el amigo había partido hacia los estados unidos. No sabía, el amigo tenía varias vidas con varios grupos sociales y profesionales, el no entendía cómo le daba tiempo de hacer tanto.
Poco a poco el grupo se redujo, el trabajo, el colegio de los hijos, otros compromisos.
Hasta que sólo quedó él y su mejor amiga del colegio. siguieron hablando del amigo. Hablaron de sus vidas múltiples con admiración. Él le confesó que sin su mejor amigo ya no tenía con quien hablar de su vida que se estaba derrumbando. Su esposa era parte del grupo de amigos, no había llegado ese día porque estaba cuidando a la hija de ambos. Ella se tornó seria. Le dijo que le tenía un secreto que contarle, le dijo que su vida marital se estaba derrumbando también, ella había conocido a alguien más. El jugaba nerviosamente con su teléfono, allí tenía la evidencia de su secreto. Sentía que le tenía que decirle a ella. Sentía quedarse sin aire con la sola idea de decirle. No quería interrumpirle. Él escuchó atentamente. Ella le preguntó si algo similar a su situación le estaba pasando, él se rió. Ella lo tomó a mal y le reclamó su poca empatía. Se disculpó, se tomó toda la cerveza de un trago y luego respiró profundamente. Sentía que se moría. No sabía dónde comenzar así que decidió enseñarle la foto de su teléfono.
“Esto que te voy a enseñar, no se lo puedes decir a nadie”
Le entregó el teléfono con la fotografía que se había tomado.
“No entiendo, ¿Quien es ella?”
“¿Tu papá tiene otra familia?”
El se rio nerviosamente.
“Mirale el lunar en la frente”
Ella vio la foto otra vez y luego lo vió a él, volvió a ver la foto un par de veces y a él nuevamente con cara de asombro.
Ella le hizo una pregunta informada por el conocimiento popular que había en la sociedad en ese entonces. El le respondió.
“Si, como Caitlin Jenner, pero más parecido a la historia de una de las directoras de “The Matrix”.

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