La forma de las cosas


En el inicio nada tenia forma, recordó el calor, y luego fue frío. El frío entraba por su nariz  y su boca,  cuando el frío le llenaba el cuerpo, había dolor y lloraba. Luego venía el calor, calor líquido que entraba por su boca, llenaba de amor su cuerpo y podía descansar. Había luz, había calor, había amor y sonidos que le confortaban, amaba las risas, siempre traían amor. Cuando la luz se iba y los sonidos terminaban, volvia el frío. Lloraba y volvía el calor y llenaba su cuerpo.


Mientras el amor llenaba su cuerpo y aun no dormía, miraba en la oscuridad. Poco a poco se dio cuenta que estaban alli. Era muy divertido ver como se movían: adelante, atrás, de un lado al otro, otras aparecian y luego desaparecían. Siempre que abría sus ojos en la oscuridad, estaban allí y entonces reía. Oía otras risas  en respuesta a la suya y el amor volvía. Sentía elevarse por los aires y luego más amor. El frío y la oscuridad ya no tenían importancia. siempre que desaparecía la luz, ellas volvían, le mantenían compañía toda la noche


Poco a poco todo tomó forma: mamá, papá, su cuerpo, manos con las que podía tocar todo, cuando las tocaba tomaban otra forma...suave, duro, frio caliente. Caminó y hablo, y cuando habló las cosas tomaron distintas formas...el, la, los...existian pocos y existían muchos. Comprendió que estaba separada de los demás. Los demás eran otros. Lloro de la tristeza hasta que mamá le dio amor. La noche le trajo la alegría de verlas nuevamente, sus movimientos eran divertidas ¿que eran? Lo que era seguro es que eran muchas, era obvio que eran "ellas" y eran parte suya, por lo que sabía que ella era una "ella". Para entonces conocía sus nombres:"luces" eran distintas, pero eran una, eran parte de ella: rojo, amarillo, naranja, verde, azul pero sobre todo el color morado. Su tamaño tenía nombre: puntos. Su movimiento se llamaba baile.Las cosas seguían tomando forma.

Texturas, formas, sensaciones... todo tomaba forma. Un día sobre el pecho de papá descubrió que la cara de papa era áspera, tenía la textura perfecta para quitar la picazón de su brazo. Se sintió feliz. La cara de mama era distinta, su piel era suave, su pelo largo era tan largo y brillaba en el sol. Era lo mas bello que había visto en el mundo. Se vio en el espejo, vio que  su pelo era más corto, pero se parecía al de mama. Se sintió feliz. En la noche las luces bailaban.

Aprendió sobre la ropa, a cubrir su cuerpo, mama escogía su ropa. Mama sabía que era lo mejor. Un día quiso probar otra ropa, descubrió que no iba a ser como mamá, abuela le dijo claramente y le dió un nombre a su forma: Niño. No entendió, el era ella, las luces la hacian ser ella. Entonces sintió tristeza, abuela le explicó que esta tristeza nunca debía ser demostrada. Lloraba en la noche, pero ellas regresaban en la noche para hacerle compañía. Bailaban hasta que dormía.

Exploraba su mundo, encontró otros seres que vivían y descubrió sus nombres, Abuela  le contó que sus preferidos eran las aves, podían volar, cantar y ponían huevos. Bailaban en el aire como sus compañeras de la noche. El sol brillaba y era feliz. Su pelo se parecía al de mama, tal vez algún día llegaría a ser tan largo como el de ella.

Luego vino el colegio, había más "niños" como él, solo que no eran como él, El se sentía mejor con las "niñas". ambos niños y niñas le miraban raro y se reían de el. Podía jugar solo. Le gustaba subir árboles y ver a todos desde arriba. Jugaba a que era un pajarito que estaba volando. Un día mientras escalaba los árboles  encontró la cosa más bella que había visto. Era un nido pequeño, era redondo y estaba construido con palos y hojas de pino muy pequeñas. Dentro del nido encontró dos huevos pequeños, eran azules como el cielo y tenían puntos cafés, blancos y amarillos, eran como sus amigas de la noche solo que no se movian.

Cuando regreso a clase quiso compartir su hallazgo, se paro en frente de todos, contó sobre el pequeño nido, los huevos diminutos y su bello color. Se sentía muy feliz. Todos tenían preguntas. La maestra le dijo que no debía subir árboles. Se sintió confundido. Los niños que se reían de él, le preguntaron en qué árbol se encontraba el nido. El se sintió feliz, les contó sobre el árbol, el nido y los huevos diminutos y como iban a ser pajaritos algún día.

En casa, le contó a mamá sobre el nido y los huevos diminutos. mama le abrazó y le besó. En la noche sus compañeras bailaban hasta que se quedo dormido.

El otro día vio que los niños que se reían de él trepaban el árbol, el se puso muy feliz de que iban a ver los huevos diminutos.


Entonces vio de lejos como los niños tomaban el nido, arrancándole del árbol. Tomaron los huevos mientras se reían y los tiraron al suelo. Sintió miedo. Corrió tan rápido como pudo. quería ver a los huevos bien, quería verlos de nuevo. Cuando llegó vio los huevos rotos, les salía el color naranja y transparente. Sintió tristeza. Intentó de arreglar los huevos diminutos, pero sus manos se llenaron de naranja, al tocar el azul se rompieron aún más. No sabía qué hacer para que recuperaran su forma y comenzó a llorar.

Los niños bajaron del árbol y se rieron de él. Se rieron porque lloraba. Uno comentó que tenía el pelo de una niña. Todos se rieron. Llegaron más niños y niñas. Comentaron que tenía pelo de niña y lloraba como una niña. Un niño dijo en tono de burlar: Niño-Niña. Pronto todos los que estaban allí unieron sus voces:


Niño-Niña
NIÑO-NIÑA
¡¡¡¡NIÑO-NIÑA!!!!


Cuando regresó a casa mamá le preguntó porque había llorado. No quiso decirle sobre el nido y los huevos rotos. Le dijo a mamá que ya no quería ir al colegio. Ella le preguntó porque. el le grito que quería que le cortaran el pelo como un niño porque el era un niño. Ella le besó y le abrazo. El no se sintió feliz.


Esa noche las luces bailaron para el, pero no quiso verlas. Cerró los ojos. Entendió que la forma de su pelo era la incorrecta, entendió que los huevos nunca recuperarián su forma. Entendió que debía dejar de llorar. Entendió que no podía dejar de hacerlo. Cerró los ojos con toda la fuerza que podía.

Cuando abrió los ojos, las luces ya no estaban allí. Nunca más las volvería a ver. El mundo había cambiado de forma

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